La degradación del medio ambiente provocada por la indiferencia de los seres humanos hacia la naturaleza durante el último siglo ha dado lugar a la contaminación de la atmósfera, misma que ha incrementado notablemente en los últimos años constituyendo uno de los problemas más serios que la humanidad enfrenta hoy en día. La contaminación del aire representa un importante riesgo medioambiental para la salud a nivel mundial (OMS, 2014) y es la causa ambiental principal de mortalidad prematura, por encima de aguas insalubres y falta de saneamiento, con una proyección de que en el mundo se duplique el número de muertes prematuras derivadas de la exposición a material particulado, pasando de más de 1 millón por año, a aproximadamente 3.6 millones en el 2050 (OCDE, 2012).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera como contaminantes atmosféricos nocivos para la salud a: SO2, NO2, CO y O3 Troposférico cuando éstos se encuentran fuera de los niveles establecidos. En el caso del Monóxido de carbono, la OMS revela en un estudio realizado en 2010 respecto a la calidad del aire interior, que al menos 400 muertes son atribuidas anualmente al envenenamiento por éste contaminante en Europa, a pesar de que muchos de los países cuentan con nuevas tecnologías de combustión y reglamentos que permiten su control de emanación. Así mismo, nuevos datos científicos revelan que la contaminación atmosférica puede resultar nociva para la salud humana incluso en pequeñas concentraciones (Agencia Europea de Medio Ambiente, 2013), teniendo como ejemplo el Monóxido de Carbono, que según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) en interiores y a bajos niveles el CO puede causar falta de aliento, náusea, mareos ligeros y puede afectar la salud después de un tiempo (EPA, 2014).

Además, una evaluación de 2013 realizada por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer de la OMS, determinó que la contaminación del aire exterior es carcinógena para el ser humano, siendo ésta  la primera vez que la contaminación del aire en su totalidad se señala como causante de cáncer (OMS, 2014).

Por todos los antecedentes antes mencionados, en la actualidad es de vital importancia realizar estudios que permitan monitorear, evaluar y analizar el grado de contaminación atmosférica en lugares donde la salud de las personas pueda verse afectada, siendo el Campus Queri de La Universidad de Las Américas, el lugar propicio para la implementación de un sistema que permita dar a conocer los niveles de contaminación ambiental a los que tanto estudiantes, profesores y personal que labora en las instalaciones están sometidos.